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miércoles, 15 de junio de 2011

Paraguay - Asesinato de Santiago Leguizamón,

Asesinato de Santiago Leguizamón,
infiltración del narcotráfico en el Gobierno
y la herencia inescrupulosa de la dictadura

Vicente Brunetti
Abril 26, 2011

El texto inicia con el asesinato de Santiago Leguizamón que, a mi modo de ver, demuestra la infiltración de los narcos, del sitial periférico que ocupaban en las sombras, al asalto desvergonzado de los sitiales del poder local y central: Intendencias, Cámaras de Diputados y de
Senadores y, en su momento, hasta la Presidencia de la República.

1. Un General para mi colección de “cabos sueltos”
Una tarde de noviembre de 1990, Santiago Leguizamón me visitó en casa . Si bien, no estaba con el humor que habitualmente le caracterizaba, seguía locuaz, aunque se notaba alguna preocupación.
Me pidió escuchar, una vez más, una parte de las grabaciones que hice al interferir la comunicación del gobierno que fue derrocado, por el golpe de estado, hacía menos de un año, el 02-02-1989.
Como es un material contenido en ocho cassettes de audio de una hora cada uno, en las que se escucha el desorden, desconcierto y desesperados intentos de contubernio tardío de los personeros de la dictadura, ministros de estado, generales con mando de tropa, secretarios del tirano, el jefe de policía, uno de los hijos del dictador, entre otros, pregunté qué parte quería escuchar.

Y, en lo que entonces supuse un repentino cambio de tema en su ánimo, me miró de modo socarrón y pidió que le relate de nuevo una conversación con una colega cubana, durante una misión que cumplí para la UNESCO de Quito, en las ciudades bolivianas de Cochabamba y La Paz.
En efecto, como saludo, la colega me había dicho que las diferencias entre Cuba y Paraguay cada vez eran menos sutiles…, y le repetí a Santiago lo que me había dicho ella:
– En Cuba, a un General narcotraficante, lo fusilamos. En Paraguay, le permiten que se autonombre Presidente de la República.
Y Santiago, haciendo un juego de palabras, me dijo:
– Mirá, vos que siempre andás escudriñando “cabos sueltos”…, acá tenés un “General” para tu banco de datos…
Y me pasó una foto en la que aparecían cuatro personas. A una de ellas no reconocí, y le dije:
– Esta es la foto documentando que los famosos “Tres Mosqueteros”, en
realidad eran cuatro…
En la foto aparecían, juntos y sonrientes, el jefe del Cartel de Medellín, Pablo Escobar Gaviria; Fahd Yamil, Andrés Rodríguez Pedotti, presidente de la República y una persona desconocida para mí, por lo que le pregunté de quién se trataba.
– Ah…, es de la DEA.

2. Acerca de las dos enamoradas de Santiago Leguizamón
Con Santiago Leguizamón nos conocimos en la Carrera de Comunicaciones de la Universidad Católica, donde la cursamos desde 1970, y mantuvimos una férrea amistad.
Hacia el final del año en que presenté mi Tesis para egresar, en 1974, Santiago contrajo matrimonio con una de sus dos enamoradas de toda la vida: Ana María Morra Trigüis.

A modo de aclaración para las bestias peludas que espían ilegalmente las comunicaciones privadas, su otra enamorada era la Radio. Y lo pude comprobar, ya que entre 1970 y 1977 tuve a mi cargo dos programas culturales dominicales, en Radio Cáritas.
Cada que le era posible, Santiago me acompañaba, así como el amigo Luis Szarán, para la selección cuidadosa que hacíamos de las viñetas musicales, la elección de contenidos y la eventual participación de algunos invitados, como Augusto Roa Bastos.

El 15 de diciembre de 1975, Santiago logró el sueño de convertirse en propietario de ZP31 Radio Mburucuyá, en Pedro Juan Caballero.
Desde 1987 hasta 1989 tuve a mi cargo la elaboración y producción de los microprogramas radiales diarios de Educación Cívica y Construcción de Ciudadanía, por encargo de “Mujeres por la Democracia”, propalados por cuatro radioemisoras de la capital.
Fue un trabajo denodado y exigente. Hasta ese momento, ninguna organización había optado por elaborar contenidos educativos en un formato pequeño de comunicación y, menos todavía, de aparición rigurosamente diaria.
Lo que equivalía a la producción de un programa nuevo para cada día…

En una reunión que tuvimos en su casa, en Asunción, le hablé a Santiago de este proyecto y de la intención de que los programas fueran irradiados a través de radioemisoras del interior, incluida la suya.
Se convirtió en un generoso entusiasta de tiempo completo que facilitó contactos, medió en conversaciones con otros propietarios y abundó sobre diversas sugerencias propositivas. Incluso, me llevó hacia el frente de la casa y a solas, me dijo:
– Este es el abono nuevo para una sociedad nueva…
Coincidí con su apreciación, y agregué que, a mi humilde modo de ver, la movilización ciudadana en la ciudad de Pilar, en ocasión de la gran inundación producida por El Niño de 1983, había sobrepasado de lejos la capacidad de respuesta de la dictadura, que se vio desbordada por el arrojo tenaz y la solidaridad colectiva, dejando en claro, por primera vez, que las sumas del
pueblo ERAN, definitivamente MÁS, que las cadenas implantadas por la tiranía.

Y que los programas de Mujeres por la Democracia a ser transmitidos por radioemisoras del interior, los estábamos elaborando con Mario Rubén Álvarez, en guaraní.

3. El año en el que la mafia, desde el poder, asesinó a Santiago Leguizamón
En una carta dirigida en marzo 5/1990 al Dr. Alan Hancock, Director de la División de Libre Flujo de la Información y Desarrollo de la Comunicación, de la UNESCO, en París, firmada por el Pbro. Dr. Juan Oscar Usher, en su carácter de Rector de la UNIVERSIDAD CATÓLICA, y por mí, como Director de TRABAJAR Y COMPARTIR, se afirmó que:
"...el inmediato pasado del Paraguay, quedó marcado por una lucha cotidiana, en la cual la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales enfrentaron el oprobio y el bochorno de un sistema autoritario y dictatorial que desde el gobierno anterior intentó arrasar todo vestigio de dignidad cívica...".
Los siguientes elementos, como prediagnóstico de la realidad, señalan:
"Las consecuencias más graves se observan en:
a) la confusión conceptual de la ciudadanía toda, como el resultado de
una estructura educativa inadecuada para la consolidación de una sociedad
autónoma, por haber fomentado el culto al personalismo, el egoísmo, la
docilidad y la obsecuencia;
b) el proceso de aislamiento que operó en tres niveles: i) entre los individuos; ii) entre los diferentes sectores sociales dentro del país y, iii) entre los individuos y actores sociales, y entre éstos y la comunidad internacional, alterando profundamente los procesos de comunicación;
c) el vacío de saber, de conocimiento y de práctica cultural que en la realidad social desmanteló los principios del respeto, de la solidaridad, de la cooperación y de la justicia; negando el derecho de todo ciudadano, a un proyecto digno de vida;
d) el estado de agresión que soporta la sociedad y la civilidad, por parte de los medios de propagación masiva, subordinados a la publicidad comercial, que en complicidad con los grandes productores, y distribuidores internacionales de información, atropella a la ciudadanía en sus valores, en su identidad, y en sus íntimas creencias".
Este era el clima que se vivía en el año 1990 en el país.

Y de estas cosas conversábamos con Santiago, cada vez más preocupado por las crecientes sospechas ciudadanas de que el tumor canceroso de la mafia había hecho metástasis en el interior del poder, y que los hechos eran inocultables. Por su parte y, a su vez, los inculpados de
pertenecer a las organizaciones delictivas, empezaron a manejar la creencia de que Santiago había logrado documentar esos vínculos.
De hecho, la visita que Santiago me había hecho a fines de noviembre de 1990, fue para pedirme que quite y oculte fuera del país la foto que me mostró y otros materiales que no alcanzó a precisar, sabiendo que al mes siguiente debía viajar a Europa y, por mi parte, llevaba copias del audio con la grabación de las comunicaciones del gobierno derrocado con el golpe de 1989.
Santiago prometió volver con la foto y los documentos que mencionó.

Pero las cosas se complicaron y no lo pudo hacer, por lo que nunca más volví a ver la foto (salvo en un relato descriptivo que hizo un periodista argentino, pero que no menciona al agente de la DEA) ni tomé conocimiento de los demás materiales.
Una vez de vuelta al país, Santiago me llamó por teléfono en la segunda semana de abril de 1991, pidiendo que nos encontráramos “para entregarme aquello”. Pero, de nuevo se complicaron las cosas y el encuentro ya no pudo realizarse.

El asesinato de Santiago Leguizamón, hacia el mediodía del viernes 26 de abril de 1991, fue en represalia a sus programas radiales y columnas en la prensa escrita capitalina, denunciando el tráfico de drogas y de armas de guerra, el lavado de dinero, el contrabando de soja y de whisky, el robo de vehículos y la corrupción en general.

Además, los datos de la realidad aportados desde la voz y los textos periodísticos de Santiago, no eran posibles de que ocurran, ni de ser entendidos, sin la complicidad entre los capomafiosos del crimen y el gobierno de Andrés Rodríguez.

El asesinato fue realizado con el protocolo característico de la mafia: un procedimiento mortal cometido a la luz del día, en plena ciudad, es todavía más terrorífico y amplifica la capacidad de infundir terror, dando a conocer de manera pública y procaz, cuál sería el resultado de personas, instituciones y sectores que se opusieran a los deseos y apetencias de los capomafiosos.

La subregión ya había sido pródiga en darle un lugar a las autoridades cómplices, en particular, con la mafia del narcotráfico.
Y la infiltración que la mafia había realizado, como un sórdido camino inconfundible de termitas (kupi´í), había socavado el edificio social y llegaba hasta el primer anillo del poder político-administrativo del país.

4. La Prensa Comercial tutelada por una ultraderecha ignorante y retardataria.
A veinte años del asesinato de Santiago Leguizamón, este año el acto de memoria oficial y oficioso, encuentra a su esposa Ani Morra más fortalecida por la integridad de sus vidas y el acompañamiento de sus hijos Raquel, Dante, Sebastián y Fernando.
Este hecho, a mí me llena de orgullo, sin que me una a Ani ni a sus hijos una relación de parentesco. La amistad que mantuve con Santiago, me es suficiente para comprender que Ani y sus hijos, hicieron de sus vidas mucho más de lo que esperaba Santiago.

Porque Santiago ansiaba seguir compartiendo y cooperando con su familia que, sin embargo, se vió obligada a arreglárselas sola para seguir adelante, viendo a su alrededor como las y los colegas de Santiago alquilaban sus conciencias al narcotráfico, tal como lo hicieron César Ávalos

(h) y Carlos Niz, cuando como vulgares mercenarios pretendieron lavar la imagen del narco Fahd Yamil en una conferencia de prensa realizada en el Hotel Guaraní.
Hay nombres y actitudes valientes, como Susana Oviedo, Mario Rubén Álvarez, Andrés Colmán Gutiérrez, Miguel H. López y Luis Bareiro, que debemos separar del hato maloliente de personas en situación “de alquiler”.
No todos los colegas de Santiago Leguizamón se prestaron para realizar una acaramelada entrevista y dejar bien parado a los exitosos contrabandistas de whisky y cigarrillos, o a proxenetas, o a turbios y torvos personajes vinculados a los designios tutelares de la derecha retrógrada e impresentable, sea que pertenezcan a la Unión Industrial, a la Asociación Rural
o a la Cámara de Anunciantes.
Ni todos los colegas de Santiago Leguizamón ofrecen los micrófonos radiales, las cámaras de TV o espacios en sus columnas a personajes que llegan al Congreso en estado de embriaguez, o que utilizan recursos del Estado
para chatear en páginas “hots” como lo hicieron impúdicamente Luis Alfredo Jaeggli o Armando Espínola, o que sin pudor alguno por su ignorancia, pretenden un juicio político al Presidente “por su conocida condición de ninfómano”, así como lo presentó el diputado Juan Bernardo Ziett.
En contraste con las firmes convicciones que hacían parte de la coherencia de Santiago Leguizamón, su señora y sus hijos encuentran a los oportunistas y a las aprovechadoras con artículos y entrevistas en los que aparecen trasnochados y decadentes animadores de festicholas, que se las dan de poseer “tendencia socialista”, pero que alquilan sus calvas, panzas y sonrisas de plástico enmohecido para publicitar hamburguesas grasientas, bebidas carbonadas, o a corporaciones fascistas como Monsanto, Cargill, Dupont o Coca Cola.

Eso, no define ningún “profesionalismo”, sino a vulgares mercenarios, que son las personas dispuestas a hacer lo que sea, por una paga. O para que incorporen a sus hijos o hijas como planilleros de algún programa o institución.

Y si lo tuviéramos hoy a Santiago Leguizamón, no habría forma de explicarle la falta de escrúpulos que reina en las decisiones y financiaciones que realizan las personas responsables de la Comisión Nacional del Bicentenario, al darle dinero a, precisamente, César Ávalos (h) para la
publicación de “La Gaceta de Asunción”, o contratar trabajos como los videos que celebran y alaban a la dictadura, con la estética fascista de Bruno Masi.

Hay muchos síntomas de que la educación nacional (el conjunto del esfuerzo privado y público), pedagógicamente, ha fracasado en varios ámbitos.
Y, en el institucional, el Ministerio de Educación y Cultura sigue siendo la seccional política más voluminosa del país, en su modalidad de fabriquita partidaria de “presidenciables”…
En el horizonte, tenemos una “tenaza” amenazadora. Uno de sus brazos, corresponde a la Prensa Comercial, que pretende implantar un proceso de fascistización en el país.

El otro brazo, es el del Imperio. Alude al procedimiento brutal y enfermo del “hondurazo”, la modalidad del anciano “coup d´État” cívico-militar.
En medio de esta tenaza opresiva, la ciudadanía sigue demostrando, mediante una familia como la esposa y los hijos de Santiago Leguizamón, entre muchas otras, que es mucho más sana y proactiva que las y los gobernantes del pasado oprobioso.

jueves, 10 de marzo de 2011

Siglo 21: Dinero, Fraude y Verdad

Por Nora Fernández
“Habia un tiempo en que la pluma era mas fuerte que la espada, eran tiempos en que la gente creía en la verdad y miraba la verdad como un poder independiente y no como un poder auxiliar al gobierno, la clase, la raza, la ideología, o al interés personal o financiero.”
Es Paul Craig Roberts, quien así se expresa. A la verdad no se le da la bienvenida, la verdad preocupa y está lejos de nuestro alcance, dice, y en los Estados Unidos se vuelve “anti americana,” “anti semita” o “teoría de conspiración.” Roberts argumenta además que quienes antes tenían como meta descubrir la verdad son ahora muy bien pagados para ocultarla, por lo que no puede sorprendernos que la mayor parte de los norteamericanos estén muy confundidos y que la confusión se extienda al resto del mundo que confía en las agencias norteamericanas de información, parte fundamental de este circulo vicioso.

Bradley Manning
El caso de Bradley Manning ilustra no sólo el empeño con que se oculta la verdad sino también el riesgo que corren quienes intentan descubrirla y hacerla pública cuando viven en un país que no la honra. Acusado de entregar documentos a WikiLeaks, aún sin pruebas, Manning está privado de libertad y pasa su tiempo en una especie de limbo que amenaza con quebrar su salud física y mental. Está prisionero en Quantico, una prisión militar operada por los cuerpos de Marina en la Base de ese nombre en Virginia. Desde unas noches atrás su situación ha empeorado. Con la excusa de que lo están protegiendo de si mismo, aparentemente de riesgo de suicidio, le obligan a entregar todas sus ropas antes de acostarse y a pasar la noche desnudo en el frío de su celda...Son formas de hacerlo sentirse mal, de avergonzarlo de atreverse (supuestamente) a entregar la verdad sobre lo que hacen algunos soldados norteamericanos en Iraq o de filtrar (supuestamente) documentos relevantes a WiliLeaks. El odio a Julian Assange, a quien aún no le echan mano, se materializa en la venganza que se toman contra el cuerpo y la mente de Bradley Manning.

Su abogado, David Coombs, ha expresado preocupación por su salud, argumenta que no lo tratan como a “cualquier otro detenido” y que aunque no ha sido convicto enfrenta cargos serios que pueden condenarlo a la pena capital, como “colaborar con el enemigo.” David House, el único amigo de Manning autorizado a visitarlo regularmente en Quantico, también expresa preocupación por su salud, ha notado que se ha deteriorado física y sicológicamente en estos seis meses en prisión.

El caso de Bradley Manning es un ejemplo de que decir la verdad en Estados Unidos es problemático y personalmente costoso. Puede que Manning sea responsable de las filtraciones. De serlo ha tomado seguramente su decisión a conciencia (él ha explicado que le preocupaba que el público no estuviera informado de lo que se hacía en su nombre y que la gente debía de saber la verdad). La estructura de comando no habría de escuchar, sospechaba Manning con razón, la información directa a sus conciudadanos era relevante. Vivir en una república democrática hace que los ciudadanos sean quienes al menos en la letra de la Ley controlan el poder militar. Puede que Manning haya sido quien sonó la alarma y filtró documentos, pero su acción fue moral y merece un juicio público. El aislamiento en que lo tienen lo pone en peligro.

Daniel Ellsberg, el periodista que filtró los Papeles del Pentágono, piensa que Manning es un crédito a la evolución humana, un adelantado de los seres humanos por venir. Ellsberg nota, que es posible que sobre Manning caiga todo el peso del poder. Obama ha sido más duro incluso que Bush con quienes se han atrevido a decir la verdad. Durante los años anteriores a Obama hubieron tres cargos de este tipo, pero en los dos años de Obama han habido ya cinco. Esto muestra, dice Ellsberg, una creciente agresividad de parte del presidente contra quienes denuncian abusos de poder. La teoría de Ellsberg es que Obama, ex profesor universitario de leyes, se siente más avergonzado que Bush frente a estos hechos y por esto reacciona mucho más agresivamente contra quienes se atrevan a filtrar la verdad. Por la creciente agresividad norteamericana frente a las denuncias de arbitraridades, dice Ellsberg, es que es particularmente importante apoyar a WikiLeaks, último refugio de quienes se atreven a denunciar arbitrariedades que debemos luchar por mantener.

Cae la verdad frente al dinero
Paul Roberts también ha cuestionado la historia oficial; sus comentarios tampoco son bienevenidos en la prensa dominante. A partir del 2004 en que se atrevió a cuestionar abiertamente el mito de la “Nueva Economía,” Roberts paga un precio como periodista. Economista de profesión, Roberts ha tenido dificultad en aceptar que sus colegas, antes respetables, hayan contribuido a la mentira que ha destruído la economía real norteamericana para beneficio de un puñado de ricos, corporaciones y bancos.
Pero que los economistas mientan, explica, deja de ser gran sorpresa cuando uno descubre que muchos otros mienten también. En los EEUU, los economistas se enriquecen mintiendo pero también se enriquecen mintiendo los médicos -que mienten sobre la efectividad de las medicinas que recomiendan. Miente la prensa en favor de la guerra –por ejemplo en el caso en que transformó al poblado de aldeas de Marja en una ciudad de 80 mil personas bajo el control Taliban para aumentar la euforia en el país. Las Ong, las Naciones Unidas y la industria nuclear han mentido coludiendose en el famoso escándalo del calentamiento global. Donde sea que miramos, dice Roberts, vemos como la verdad cae frente al dinero.

Se ha mentido mucho con respecto a la economía. Al tiempo que se destruyen las bases económicas que le han permitido al país funcionar, las corporaciones norteamericanas globales pagan bonos multimillonarios por rendimiento a sus directores, sabiendo que contribuyen a la destrucción de esas bases económicas fundamentales. Nadie cuestiona, por ejemplo, que estos crecimientos en rendimientos corporativos se logran reemplazando trabajadores norteamericanos por extranjeros. Mientras Washington le hace la guerra a la famosa “amenaza musulmana,” explica Roberts, Wall Street, las coporaciones norteamericanas y el libre mercado destruyen la economía norteamericana y el futuro de decenas de millones de norteamericanos sin que nadie diga absolutamente nada.

Un sistema de mentiras muy bien pensadas
Lo peor ha sido el fraude. Matt Taibbi, en su libro Griftopia, explica como instrumentos financieros fraudulentos y productos tóxicos han llenado el mundo de basura (particularmente los Estados Unidos, Inglaterra y Europa) exigiendo un rescate multimillonario que los ciudadanos tienen que pagar con “ajustes” estructurales no muy diferentes a los que antes impusieron en el Tercer Mundo. Y aún después de los fraudes multimillonarios la codicia de los más ricos y sus peones políticos no queda satisfecha; se continúa planeando como echarle mano a los fondos públicos de los estados.
Roberts argumenta que en Estados Unidos están en la mira los fondos de pensión y el medicare, pero se trata también de vender y robarse todo lo que quede que sea bien público. Hank Paulson y Ben Bernanke, argumenta Roberts, continúan refiriéndose a la seguridad social y al medicare llamándolos despectivamente “derechos” para presentarlos como problemáticos o cuestionables. Engañan a una población fácil de manipular por su ingenuidad, justifican el robo encubierto de esos fondos. Actúan, dice Roberts, como si no supiesen que efectivamente estos beneficios han sido pagados por los ciudadanos con sus impuestos y a través de toda una vida de trabajo.

En Griftopia (2010) Taibbi responsabiliza a la “grifter class” de estos robos, y en ella incluye a los mayores jugadores de las finanzas y a los políticos que hacen (por un precio) lo que ellos quieren. Especificamente responsibiliza a Allan Greenspan de haber terminado con el Acta Glass Steagall que contenía a los banksters (banqueros gangsters) y de haberla removido justo cuando los fraudes estaban en apogeo. Greenspan hizo imposible que se regularan las derivadas, eliminó incluso a Brooksley Born cabeza de la CFTC- Commodities Futures Trading Commission (Comisión del Comercio del Futuro de las Commodities) que quería regularlas. Luego el Congreso crea y aprueba un Acta (Commodity Futures Modernization Act) para desregularlas totalmente. Más tarde se imprimen 1,7 billones (1.700 000 000 000) de nuevos dólares. En fin, no puede ser casual, que se deregulen las derivativas, se eche a la autoridad que las quiere regular, se termine con toda regulación por ley y se eleve a Greenspan a categoría de héroe y sea portada en el Times.

En estos momentos, dice Taibbi, el país mismo está a la venta a precios modestísimos. Está siendo comprado por los mismos que se enriquecieron con la burbuja del petróleo que creó Goldman Sachs. Gracias a Goldman, Morgan Stanley y otros bancos de inversión que levantaron artificialmente el precio del petróleo, se enriquecieron productores de petróleo que hoy con esas mismas fortunas compran infraestructura en EEUU. Entre los compradores están la Autoridad Inversora de Qatar (Qatar Investment Authority), los Holdings SAMA (SAMA Foreign Holdings), la Autoridad Inversora Abu Dhabi de Emiratos Arabes Unidos (UAE´s Abu Dhabi Investment Authority). Se venden pedazos de carretera de Indiana y de Florida, el puente carretero con peaje llamado Chicago Skyway y hasta un puerto de Virginia. (http://www.rollingstone.com/politics/news/exclusive-excerpt-america-on-sale-from-matt-taibbis-griftopia-20101018).

El fraude, explica Taibbi, enriqueció a Goldman Sachs que involucró a AIG -a Joe Cassano en lo que es la calificación de las hipotecas y a W.J. Neuger en lo que es la provisión de seguros. La calificación fue fraudulenta y los seguros inexistentes. Gente jugando en un casino que ni exige que se cubran las apuestas ni que los jugadores sean dueños de los instrumentos financieros que las aseguran. Goldman, sin embargo, se aseguró muy bien de que el pueblo norteamericano pagara ese robo. O sea, Goldman explotó a AIG (a través del TARP) y además especuló con el petróleo llevando al alza del precio de la gasolina el 2008 y que todos pagamos, lo hizo porque Goldman controla la oficina del Tesoro de los EEUU, y Timothy Geithner y Ben Bernanke son sus hombres allí. Taibbi pregunta ¿Por qué en un país con 2.5 millones de presos por crímenes no violentos, no hay ni un miembro de Wall Street preso por “perder” el 40% de la riqueza del mundo en un fraude criminal?

Los chinos y los pobres tienen la culpa
En medio del debacle y la confusión se buscan culpables convenientes, capaces de mover el alma nacional simplista e ingenua –y lista siempre a culpar a los menos favorecidos y a los extranjeros. La culpa de la crisis norteamericana, dicen, la tiene China. China nos ha quitado los trabajos dicen. Pero incluso esto no quita que esperen aún que la misma China que culpan los venga a salvar –comprándoles sus productos y vendiendole los suyos muy baratos. Algunos argumentan que China ha mantenido artificialmente baja su moneda, pero como explica Paul Roberts esto es imposible: la moneda China fluctúa junto con el dólar norteamericano.
Para otros la culpa de la estafa inmobiliaria la tienen los pobres. Quienes la planearon, la hicieron crecer y se beneficiaron de ella los pobres son los culpables. Los pobres fueron qienes se endeudaron en más de lo que podían pagar por “codiciosos.” Y ahora lo pierden todo y con ellos cae el país en una debacle. La verdad es que perdemos todos los que no controlamos el sistema, los que lo controlan ganaron muchísimo, incluso ganaron con perder. Se jugó a la bolsa y se compró la basura vendida como valores, se engañó a los compradores institucionales de acciones y así se fueron por la borda o a la bolsa, muchos fondos de pensión y valores personales.

Detrás de todo ha estado el mito de la “Nueva Economía” que hizo creer a la población que íbamos camino a mejores y mejores empleos, por lo que aceptó calladamente que desaparecieran sus puestos de trabajo. Sería temporal, pronto vendrían los mejores empleos, empleos que requerirían más calificación, educación e idioma. Pero los famosos trabajos para el Primer Mundo nunca llegaron. Como no llegaron los trabajos de la esperada “recuperación” que seguiría en el Tercer Mundo a los mentados “ajustes estructurales.” Nos dieron a todos la misma “medicina”, a unos antes y a otros despues. Las que ganaron fueron las corporaciones que movieron sus plantas a China para abaratar el precio de su mano de obra pero seguían cobrando los mismos precios de antes por sus productos, un negocio redondo. Hoy sabemos que hemos sido vulgarmente engañados, que todo aquello era una falsedad. Hoy el desempleo está aqui para quedarse, los puestos de trabajo desaparecidos no se vuelven a materializar. Aunque nos dan números falsos como si fuésemos niños, sabemos que son engaños a esta altura. No hay industria, ni producción y hasta la agricultura está manipulada por las grandes corporaciones. Entonces, ¿que empleo? ¿que industrias? ¿que producción?
La gran mentira fue venderle a buena parte de la población del planeta el “sueño de la casa propia,” un sueño que además contaba con que esa “casa propia” iba a irse transformando en un pequeño castillo suburbano. Con las casas, nos pasó algo similar a lo que nos pasó con los autos –fueron desapareciendo los económicos en favor de los lujosos y costosos, nos acostumbraron a pensar que era “normal” pagar 30 o 40 mil dólares por un vehículo aunque en el proceso nos demoráramos diez años. Con las viviendas fue algo similar, crecieron en tamaño y en lujo, aumentando marcadamente de precio, un precio que era aparte inflado.

Canadá no fue excepción, en los años 80 una casa de 1200 pies cuadrados era considerada más que suficiente para una familia con dos niños. Pero esto cambió en los años 90, para entonces la “casa deseable” era una de por lo menos 2000 pies cuadrados de porte y nadie quería ya una que no tuviese garaje o techos altos en la sala, y por lo menos dos baños. Y mucho mejor si era nuevecita a estrenar porque quien quería una “casa usada” –vaya el asco de pensar que alguien haya ocupado mi castillo.
Esta transformación de perspectiva en lo que es o no una casa deseable no fue ni casual ni espontánea, fue muy bien planeada para expandir el mercado y las ganacias. Fue además muy bien publicitado todo y no sólo desde la prensa, también desde la televisión. Esa cajita mágica que tenemos nos dice como vivir, como aparecer frente a los demás, como y lo que comer, como movernos y hasta que tipo de papel higiénico preferir. Naturalmente directa e indirectamente nos ha venido diciendo en que tipo de casa debemos aspirar a vivir. Desaparecieron las familias trabajadoras de la televisión, y hasta Roxanne tuvo que ganarse la lotería en su show para continuar teniendo popularidad. Los modelos de familias eran profesionales, aunque últimamente, y más acorde con la realidad norteamericana, poco importaba si los habitantes de la casa tenían o no profesión y aunque trabajaran en un servicio que sospechamos mal pagado, la casa en la que vivían era de lujo. Todo gracias a la magia de Hollywood y al crédito. Nos vendieron bien el modelo de que hay que endeudarse para vivir, endeudarse en grande y hacerlo de continuo.

Casa, auto, vacaciones, han sido una obligación en el Primer Mundo. Se ha creado una población muy sibarita, de gustos refinados pero con sueldos muy miserables. Por supuesto que no niego la responsabilidad personal que tenemos, somos personas adultas eligiendo como vivir, más bien argumento que se ha modelado la irresponsabilidad financiera general de la población, que se la ha invitado a vivir muy por encima de sus posibilidades y a pensar en términos de “flujo de dinero contaste” como si todos fuéramos agentes de la bolsa, en lugar de gente que vive de su trabajo y de un sueldo muy regular, gente que es últimamente responsable de pagar por todas y cada una de sus deudas.

Así llegamos a hoy, y al fuerte endeudamiento personal y colectivo, y al creciente desempleo y a nuestras muy limitadas miras de mejoras. No puede sorprendernos que algunos jóvenes se nos emborrachen en las calles y otros caigan en otras drogas porque el panorama se presenta turbio. Hemos vivido en sociedades que además basan sus satisfacciones por décadas ya esencialmente en consumir. ¿Que hacer si no pueden consumir porque ya no queda con qué? La primera opción, confundirse mucho y no saber que hacer. Otra opción, escapar a como de lugar. La final, enfrentar la realidad. El sueño prometido está siendo negado, es un sueño imposible pero eso es un tema en si mismo.

Hay negación a aterrizar pero es la realidad diaria que nos aterriza. Estamos frente a una gran transformación en nuestra forma de vivir. No sólo la crisis, es la cercanía al final del petromundo. Las mentiras de los más ricos y sus medios oscurecen el camino. Esta transformación que enfrentamos podría haber sido buscada conscientemente y ser positiva, un mundo diferente, sustentable, posible. Pero ha sido más bien una transformación inevitable, y sentimos que no tenemos mayor control. El mundo deseado, el del consumo sin fin, se nos va de entre los dedos como arena de playa. Nos urge hacernos de algunos instrumentos críticos para entender la encrucijada en la que estamos. Se está materializando lo que parecía un imposible: el Primer Mundo se nos transforma en Tercer Mundo al andar, debajito mismo de nuestros pies.

Bienvenidos al siglo 21 que si suena como el 19 no es por casualidad. Aunque cueste tenemos que aceptarlo antes de poder transformarlo. La vida puja, se acepta o te pasa por encima. Habrá llegado la hora de la verdad y de luchar para transformar lo posible para vivir humanizadamente. Con valor y humor, o como dice irónicamente el lema nada menos que de la CIA: la verdad habrá de hacernos libres...Por un mundo mejor posible para todos y todas...