viernes, 9 de diciembre de 2011

El Calentamiento global ya está aquí




Contenido


Patrick Mazza, Rhys Roth
Olas de calor extraordinarias, inmensos incendios forestales motivados por la sequía, tormentas rugientes, precipitaciones torrenciales e inundaciones catastróficas – Una creciente ola de eventos climáticos extremos está asolando el planeta. En los primeros 11 meses de 1998, el mundo perdió casi 90 mil millones de dólares en daños relacionados con el clima, la mitad más que el récord previo establecido sólo dos años antes, y más daño económico en un solo año que en todos los años de la década de los 80 juntos.1 El año más destructivo en la historia del tiempo meteorológico, fue también el año más cálido desde que se comenzaron a medir temperaturas con termómetros en 1860, y probablemente el más cálido en 1200 años.
¿El calentamiento global ha terminado por trastornar por completo el tiempo meteorológico del mundo? Alguna gente sigue rechazando esta teoría, argumentando que no hay una evidencia científica real de que el planeta se esté recalentando y de que los humanos lo estén causando. ¿Falta de verdad la evidencia científica, o, como en el caso de la discusión sobre el tabaco y el cáncer de pulmón, están sus oponentes disfrazando su ideología y su egoísmo económico con ciencia caduca?
Estos son aspectos de importancia vital para el bienestar humano en el nuevo siglo. El recrudecimiento de los extremos del tiempo meteorológico en los años 90, es verdaderamente impresionante. Imágenes de tragedias humanas, como el Huracán Mitch, nos conmueven. Pero detrás del tiempo meteorológico que bate todos los récordes, hay tendencias a largo plazo provenientes de datos científicos que apuntan a un calentamiento global real, y a que son contaminantes que atrapan el calor causados por actividades humanas su principal causa.
Si es así, la situación es nefasta. El calentamiento del planeta que está ocurriendo en la actualidad, no puede ser invertido. En realidad, los científicos esperan que el calentamiento mundial continúe durante décadas o siglos después de que los contaminantes que atrapan el calor se nivelen.2 ¿Cuántos gases invernadero más aceptaremos en la atmósfera, considerando que, si pudiéramos chasquear los dedos y detener las emisiones ahora mismo, entre un 20 y un 50 por ciento del calentamiento causado por los seres humanos seguirá ocurriendo?3
Este informe escrito para la comprensión general, resume las nuevas conclusiones de los científicos, tal como han sido publicadas en informes científicos y en anuncios oficiales, que aclaran el tema de si los seres humanos han alterado los sistemas de tiempo meteorológico globales de nuestro planeta.
Dejemos a un lado por un momento el tema del impacto humano sobre el clima global.
Hay tres hechos científicos sobre los que no cabe duda:
1. Sin la presencia natural de los gases invernadero que atrapan el calor en la atmósfera, la Tierra sería un planeta gélido incapaz de sostener la vida tal como la conocemos.
2. Pero los gases invernadero se están acumulando en la atmósfera más allá de los niveles naturales, y ciertas actividades humanas, sobre todo la quema de combustibles fósiles, son la causa.
3. La cantidad de dos de los gases invernadero más importantes presentes en la atmósfera, dióxido de carbono y metano, ha aumentado mucho más que en cualquier época en por lo menos 220.000 años.4
Estos hechos llevan a dos problemas centrales. ¿Cómo alterará esta notoria acumulación de gases que atrapan calor al sistema climático de la Tierra con el pasar del tiempo? Y, la pregunta que presenta este informe es, ¿estamos viendo en la actualidad los primeros efectos sobre el tiempo y los ecosistemas?
En 1990, más de 2000 de los principales científicos climatólogos del mundo, trabajando bajo los auspicios del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático, patrocinado por las Naciones Unidas, (PICC), concluyeron que la superficie de la Tierra se había recalentado en el siglo pasado. La evidencia no era suficientemente clara, sin embargo, para concluir que este calentamiento global era causado por los seres humanos y no de origen natural.
La evidencia de un papel humano, se hizo más fuerte en los cinco años siguientes, y en 1995 el PICC publicó su segundo informe sobre la situación científica5, adoptado por 157 gobiernos nacionales. Concluía que, "El balance de la evidencia sugiere una discernible influencia humana sobre el clima global." Es una razón por la cual la Dr. Jane Lubchenco, ex presidente de la Academia Estadounidense por el Progreso de la Ciencia, dice, "En las últimas décadas, los seres humanos se han convertido en una fuerza de la naturaleza."
El gran adelanto en el consenso científico fue producto de técnicas científicas mejoradas, especialmente los estudios "basados en modelos [numéricos]." Este tipo de investigación busca huellas humanas en el clima observando las tendencias de las temperaturas por región, por estación, y a diferentes niveles de la atmósfera. El modelo, o huella l, del cambio climático causado por los humanos difiere claramente de un modelo de calentamiento natural. Por ejemplo, cuando el planeta se calienta naturalmente por cambios en la intensidad del Sol, toda la atmósfera se calienta. Pero un aumento en los gases invernadero calentará la atmósfera inferior, mientras enfría las capas superiores.
El PICC comparó cuidadosamente las observaciones del mundo real, con el modelo anticipado de calentamiento global causado por los humanos. Los científicos hallaron una concordancia suficientemente cercana como para concluir que la "probabilidad es muy reducida" de que sea una coincidencia.6
Desde 1995 respetados científicos han anunciado una serie sorprendente de nuevos resultados que refuerzan dramáticamente la conclusión del PICC de que los seres humanos estén probablemente modificando el clima.
Otra evidencia importante se dio a conocer cuando delegados gubernamentales se reunieron en Ginebra para adoptar oficialmente el informe de 1995 del PICC. Un estudio basado en modelos fue publicado por 13 autores, incluyendo varios de los científicos más respetados en este terreno. Empleando una serie aún más amplia de observaciones que el PICC, el estudio expuso argumentos aún más poderosos demostrando que el calentamiento global debido a la contaminación de efecto invernadero ya está tomando control del planeta.7 Neville Nicholls, el autor, convocador y director del informe del PICC de 1995, dijo que el nuevo estudio "suministra la evidencia más clara presentada hasta ahora de que los seres humanos pueden haber afectado el clima global."8 Jerry Mahlman, director del Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA [Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del Departamento de Comercio de EE.UU. N.d.T.], los describió como "lo más cerca (que hayamos llegado) a un fusil todavía humeante."9
Ciertamente, algo está calentando el globo. 1998 será registrado como el año más cálido, hasta ahora, rompiendo el récord establecido sólo en 1997. Cada uno de los 18 meses hasta octubre de 1998, fue el más cálido registrado hasta ahora, un hecho tan poco probable estadísticamente que John Topping, presidente del Instituto Climatológico, compara las probabilidades a las de acertar 18 juegos consecutivos perfectos jugando a los bolos. Cada uno de los últimos 20 años ha sido más cálido que el promedio global a largo plazo y, con el récord de 1998, los 10 años más cálidos del siglo han ocurrido todos desde 1983, siete de ellos en esta década.10
Las temperaturas han aumentado en 1,25 grados Fahrenheit a fines del siglo, comparándolas con su comienzo.11 Aunque este aumento pueda no parecer muy elevado, distribuido por todo el planeta representa una tremenda cantidad de energía. También es un pico inmenso en la temperatura. Mientras las temperaturas varían mucho de sitio a sitio, de día a día y de hora en hora, la temperatura promedio a través de toda la superficie del planeta permanece remarcablemente estable de año en año. Cuando sube sólo una pequeña fracción de un grado, como lo ha hecho en muchos años recientes, establece un récord. Es por eso que la ola de calor medida en 1998 –aproximadamente todo un grado F por sobre el promedio de 1961 a 1990 – impresiona y preocupa a los científicos. "Esa cifra es asombrosa," dijo el climatólogo Philip Jones de la Universidad de East Anglia en Inglaterra, uno de los principales centros de información climatológica del mundo.12
El sorprendente récord de 1998 marca una poderosa tendencia a largo plazo. "El rápido calentamiento de los últimos 25 años debilita el argumento de los escépticos sobre el efecto invernadero, que han sostenido que la mayor parte del calentamiento global ocurrió a principios de este siglo, cuando los gases invernadero estaban aumentando más lentamente –en realidad, el calentamiento más rápido está ocurriendo exactamente cuando se esperaba," según el director del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA, James E. Hansen.13
A finales de 1998, el científico Thomas Widley del Centro Nacional de Investigación Atmosférica y dos de sus colegas, publicaron los resultados de rigurosos ensayos estadísticos de los últimos 115 años de datos de temperaturas. Compararon los datos registrados con modelos del sistema climático hechos por ordenador, para examinar si un aumento cíclico en la intensidad del sol, podría haber causado el calentamiento global, en lugar de los gases invernadero producidos por los seres humanos. Concluyeron que el clima hubiera debido ser seis veces más sensible a los cambios solares de lo que se considera realista, para posibilitar la tendencia de calentamiento. "Estos resultados suministran otra pieza importante en el rompecabezas de los cambios climáticos, fortaleciendo aún más nuestra confianza en que ha habido una discernible influencia humana en el clima."14
El más cálido en siglos
El uso de termómetros para mediciones en todo el globo comenzó cerca de 1860. ¿Pero cómo se ubica el calentamiento de este siglo en un cuadro a más largo plazo? Un estudio reciente de la Fundación Científica Nacional (FCN), reconstruye la historia de las temperaturas durante 600 años, utilizando registros naturales tales como anillos en los troncos de los árboles, testigos de hielo y corales. El estudio concluye que 1990, 1995, y 1997 fueron más cálidos que "cualquier otro año hasta 1400... [con], aproximadamente, un 99,7% de seguridad,"15
Los científicos de la FCN concluyeron que pequeñas variaciones en las temperaturas en siglos pasados estaban relacionadas con la brillantez del sol y, en menor grado, con grandes explosiones volcánicas. Cuando llega a las crecientes temperaturas en el siglo XX, la correlación entre estos fenómenos naturales es débil. En cambio, dijeron los científicos, el calentamiento se corresponde fuertemente con el aumento en los gases invernadero.
Herman Zimmerman, director de programa de la División de Ciencias Atmosféricas de la FCN, dice: "El estudio agrega sólida información a la creciente base de datos que apunta a un calentamiento de nuestro planeta por actividades relacionadas con los seres humanos. El balance de la evidencia confirma ahora firmemente una importante influencia humana en el sistema climático global. Este es un problema serio para la gente en todas partes, y debe ser considerado a todos los niveles de gobierno."16
Un estudio del clima del Hemisferio Norte, se remonta dos veces más atrás en el tiempo, ha sido reunido por un equipo dirigido por el jefe de la NOAA, el paleo-climatólogo Jonathan Overpeck, utilizando una variedad de evidencias naturales y documentos históricos. Su estudio concluye que el siglo 20 es el más cálido en 12 siglos, y que 1998 es probablemente el año más cálido en los últimos 1200.
Significativamente, la investigación de Overpeck muestra que el "Período Cálido Medieval" que se extendió hace unos 1000 a 600 años, no fue un período de calor global como se había pensado previamente. El calor se limitó a Europa septentrional y a América del Noreste. "Nuestro estudio del Período Cálido Medieval apoya la probabilidad de que ningún fenómeno natural conocido puede explicar el calor récord del siglo 20," dijo Overpeck. "El calentamiento global del Siglo Veinte es una realidad y debiera ser tomado en serio."17
Esta conclusión es reforzada por una línea de evidencia completamente independiente en la que los científicos consideraron datos de temperaturas recogidos del suelo en 358 sitios en el Este de América del Norte, Europa central, África meridional y Australia. Los cambios de temperatura de la superficie de la Tierra migran descendiendo en el suelo, suministrando una evidencia de tendencias de temperatura a largo plazo que los científicos recuperan y analizan. La evidencia del suelo en esos cuatro continentes muestra que las temperaturas han aumentado cerca de 1,8 grados F en los últimos 500 años – y cerca de 1 grado F de esa diferencia en más sólo en el siglo 20. La tasa de calentamiento está "bastante por encima de las tendencias de la temperatura en los siglos anteriores," según los científicos.18
Uno de los argumentos principales de los escépticos respecto a que exista un calentamiento global ha sido que, aunque los instrumentos instalados en la superficie terrestre y aquellos portados por globos muestran claras tendencias al calentamiento, los datos de satélites artificiales con una mejor cobertura global contradicen dichas tendencias, mostrando en su lugar un ligero enfriamiento entre 1979 y 1995, a unas 5,5 millas de altitud. Los expertos en satélites, sin embargo, corrigieron una discrepancia crítica, en 1998. Descubrieron que una resistencia al avance causada por la atmósfera había causado que los satélites descendieran a órbitas más bajas desde que fueran lanzados en 1979, alterando sus resultados. Después de ser corregidos, los datos de los satélites muestran en realidad una tendencia al calentamiento de 0,13 grados F por década, lo que concuerda con las mediciones realizadas en la superficie.19
"El supuesto enfriamiento de la troposfera derivado de los satélites era el argumento más fuerte de los escépticos sobre el efecto invernadero," dijo el principal autor del estudio, Frank Wents de Remote Sensing Systems en Santa Rosa, California. "Ahora que comprendemos la corrección de la declinación de la órbita, hay un consenso aún más firme de que el calentamiento global es, de hecho, una realidad.20
Los gases invernadero elevan la temperatura en la superficie y en la atmósfera inferior del planeta atrapando parte del calor recibido y re-emitido por la Tierra hacia el espacio. Por contraste, en sus niveles superiores se espera que la atmósfera se enfríe ya que los gases invernadero demoran el flujo del calor remitido hacia el exterior.
De nuevo, las observaciones realizadas están reforzando los pronósticos de calentamiento global. El PICC informó en 1995 que la estratosfera se enfrió rápidamente en los 15 años previos, en aproximadamente 1,5 grados F.21 Más arriba, en la estratosfera superior y en la mesosfera (18-37 millas más arriba), un nuevo estudio encontró un "enfriamiento significativo" de 3 grados F por década entre 1962 y 1991.22 Más aún, los investigadores recientemente descubrieron un enfriamiento en todas las regiones de la mesosfera y de la termosfera (30—280 millas más arriba), aún más elevado que lo predicho por la modelización.23
En el fondo del océano, también existen evidencias ominosas que sugieren que un exceso de calor puede estar llenando las profundidades de los océanos, que continuará calentando la atmósfera durante décadas o siglos después de que los niveles de gases invernadero se estabilicen. Mediciones tomadas en 1957, 1981, y 1992, en viajes transatlánticos a lo largo de la latitud de 24 grados Norte, muestran que "aguas entre 800 y 2500 metros de profundidad se han calentado coherentemente durante los últimos 35 años y... (el calentamiento) es notablemente uniforme en toda la dimensión Este-Oeste del Atlántico del Norte."24
En 1992, el PICC ya informaba sobre un retroceso de los glaciares en las montañas de todo el mundo que "(...) está entra las más claras y mejores evidencias de un cambio en el equilibrio energético en la superficie de la Tierra desde el fin del siglo pasado. Provee suficiente apoyo(...) para mostrar que no cabe duda de que ha ocurrido un calentamiento global durante el siglo pasado."25
En 1998, glaciólogos de la Universidad de Colorado en Boulder, informaron que los glaciares de las montañas del mundo han perdido en promedio por lo menos 20 metros desde 1961, y que la velocidad a la que se están deshelando está aumentando. "En el último siglo, ha habido una disminución significativa en el área y volumen de los glaciares, especialmente en las latitudes medias y bajas," dijo el profesor emérito Mark Meier del departamento de ciencias geológicas. "La desaparición del hielo de los glaciares es más pronunciada de lo que habíamos pensado previamente."26
El estudio de la Universidad de Colorado muestra que los glaciares más pequeños, de latitudes más bajas, parecen ser los más afectados. El mayor glaciar del Monte Kenia en África perdió un 92 por ciento de su masa en el siglo pasado y los glaciares del Monte Kilimanjaro han disminuido un 73 por ciento en ese período. España tenía 27 glaciares en 1980. Su número ha caído a 13.
El retroceso del hielo de las montañas en las latitudes tropicales y subtropicales está ocurriendo a "una velocidad fenomenal," confirman los científicos del Centro Byrd de Investigación Polar de la Universidad del Estado de Ohio, presentando "parte de la evidencia más convincente hasta la fecha sobre el reciente calentamiento global." Por ejemplo el glaciar Qori Kalis en los Andes peruanos, retrocedió unos 4 metros por año entre 1963 y 1978. En 1995, el ritmo anual de retroceso fue de unos 33 metros.27 Desde 1970 el nivel de congelación de la atmósfera de la Tierra ha estado subiendo aproximadamente 5 metros por año.28
Una de los científicos, Ellen Mosley Thompson, informó en la reunión anual de 1997 de la Asociación de Geógrafos Estadounidenses, que los cambios de los glaciares tropicales y subtropicales "están teniendo lugar en áreas con problemas de agua que ya tienen problemas para alimentar a su gente, y donde se esperan grandes crecimientos de la población."29
Los glaciares a latitudes medianas también están mostrando una reducción significativa. Tanto los Alpes europeos como las montañas del Cáucaso han perdido la mitad de su hielo en el siglo pasado. Los glaciares de Nueva Zelanda han disminuido en un 26 por ciento desde 1890. En la cadena de montañas Tien Shan en la frontera entre China y Rusia, un 22 por ciento del volumen de hielo de los miles de glaciares ha desaparecido en los últimos 40 años.30
"La rapidez del calentamiento no tiene precedentes en los últimos 600 años y el retroceso de los glaciares probablemente tampoco, aunque no tengamos cifras para demostrarlo," dijo Mark Meier. "Pero estoy convencido de que hay una influencia humana perceptible en el modelo del cambio climático que estamos presenciando."31
El calentamiento global lleva al aumento del nivel del océano de dos maneras: liberando vastas cantidades de agua de los glaciares que se deshielan en todo el mundo, y porque el agua se expande al calentarse. Las cifras acerca del nivel del mar registradas en todo el mundo muestran que el mar se ha elevado entre 10 y 25 centímetros en el siglo pasado, según el PICC, y "que es probable que gran parte del aumento del nivel de los mares se haya relacionado con el aumento simultáneo de la temperatura global."32
Los científicos también predicen que el calentamiento global será mayor en las regiones polares. Un estudio del Ártico muestra que las temperaturas en el extremo Norte han aumentado 2,7 grados F en el siglo XX, mucho más que en el planeta en su conjunto, a niveles más elevados que en cualquier otra época, por lo menos en los últimos 400 años. Los efectos están siendo vistos en "el retroceso generalizado de los glaciares en todo el Ártico en el siglo pasado," la fusión del permafrost y del hielo marítimo, y la alteración de los ecosistemas, según el informe elaborado por un equipo de 18 científicos.33
En el otro extremo del mundo, el calentamiento alrededor de la Antártica se está manifestando en la disminución de la cantidad de hielo marítimo – Es el hielo de formación periódica en el océano abierto cerca del continente. A mediados del siglo, grandes extensiones de hielo se formaron alrededor de la Península Antártica en cuatro de cada cinco inviernos. Desde la década de los 70, éstas se forman sólo en 1 o 2 inviernos de cada 5.34 Los científicos del Estudio Antártico de Gran Bretaña han descubierto otra evidencia. Encontraron que con el aumento de temperaturas de hasta 4,5 grados F desde 1945, varios de los bancos de hielo de la Península, gigantescas lenguas de hielo fijadas al continente todo el año. Pero que se extienden hacia el mar, han retrocedido dramáticamente.35
Lo que sucede en esta Península es particularmente significativo – como la parte más septentrional del continente Polar del Sur, es la más vulnerable a toda tendencia de calentamiento. Con el calentamiento que está teniendo lugar en la actualidad, sus bloques de hielo tienden crecientemente a una desintegración repentina. El banco de hielo Larsen A, después de años de fundirse lentamente, se escindió súbitamente durante una tormenta en enero de 1995. "La velocidad de la escisión final fue sin precedentes, y ocurrió después de varios de los veranos más cálidos registrados para esa porción de la Antártica," dijo Ted Scambos del Instituto Cooperativo de Investigación en Ciencias Ecológicas, un instituto conjunto de la NOAA y de la Universidad de Colorado.
Un trozo de hielo tres veces más grande que la isla de Manhattan se separó del banco de hielo Larsen B en febrero de 1998. Dos tercios de Larsen B amenazan ahora con disolverse. Scambos señala que, "El tamaño total del banco de hielo Larsen B es más que todo el hielo perdido previamente por las capas de hielo antártico en las dos décadas anteriores."36 Un nuevo estudio de la estabilidad del banco de hielo concluyó que en lo que respecta a Larsen B, "a menos que la situación cambie dramáticamente y el retroceso del frente de hielo cese de inmediato, parece bastante seguro que otro banco de hielo desaparecerá, tal vez incluso en este siglo."37
Alaska, que está casi totalmente cubierta por permafrost –suelo permanentemente helado—está viendo como carreteras y otras estructuras humanas se desmoronan al fundirse el permafrost. Estudios del Sitio de Investigación Ecológica a Largo Plazo de Bonanza, muestran que la capa de suelo que se deshiela en cada estación calurosa está penetrando más profundamente en los últimos años. El permafrost que queda se está calentando hasta menos de unas décimas de grado del punto de fusión.38
La fusión del permafrost también causa preocupación sobre la liberación de gases invernadero que habían estado atrapados a salvo en suelo permanentemente helado. Mediciones en Alaska del norte a principios de los años 70 mostraron que los suelos de la tundra absorbían más CO2 que el que liberaban. Veinte años más tarde, mediciones en la misma región mostraban que los suelos de la tundra liberaban más CO2 del que absorbían.39
Este es un aspecto vital: el carbono que contiene el permafrost de la tundra septentrional corresponde a un tercio de todo el carbono que flota en la atmósfera, según el biólogo de la Universidad de Michigan, George W. Kling, que trabaja en un estudio de la Fundación Nacional para las Ciencias sobre una extensión de tundra de 8.100 kilómetros cuadrados en la Ladera Norte de Alaska. "Nuestros últimos datos muestran que el Ártico ya no es un nicho seguro para el carbono. En algunos años, la tundra agrega tanto o más carbono a la atmósfera que el que quita. Lo que preocupa es lo que pasará en el futuro a medida que aumente el calentamiento global, y la fusión del permafrost exponga más de este carbono enterrado a que sea liberado a la atmósfera."40 La perspectiva alarmante es que la acumulación de gases que atrapan el calor pudiera acelerarse aunque las emisiones se estabilizan.
El PICC indica que el calentamiento global "llevará a una intensificación del ciclo hidrológico global."41 Esto significa que una atmósfera más cálida causará más evaporación en el globo (más de 2/3 de la superficie de la Tierra está formada por océanos.) Más agua y energía en el aire podría resultar en más torrentes e inundaciones, mientras que los interiores continentales más secos sufrirían una intensificación de la evaporación del suelo en verano, empeorando las sequías.
Más agua en el aire también significaría un aumento generalizado en la nubosidad del mundo. El cómo el calentamiento global afectará la nubosidad y cómo la nubosidad, por su parte, afectará el calentamiento global, sigue siendo una de las áreas clave de la inseguridad en la ciencia climatológica. Un estudio de 1997, sin embargo, señala que existe considerable evidencia de que los cumulonimbos, nimboestratos y cirros aumentaron significativamente sobre Australia, Europa y Estados Unidos entre 1951 y 1981. Los investigadores concluyeron que el aumento en nubes gruesas, propensas a precipitaciones "se relaciona probablemente" con el aumento en gases invernadero causado por humanos.42
Si el mundo se está calentando y nublándose más, las temperaturas nocturnas debieran aumentar más rápido que las diurnas. Esto es porque la cobertura de nubes conserva calor después de que el sol se ha puesto. El calor que normalmente escapa al espacio durante la noche es contenido, elevando las temperaturas nocturnas. El calentamiento nocturno, por lo tanto, es un indicador significativo del calentamiento global.
Las temperaturas nocturnas están, en realidad, aumentando más de dos veces más rápido que las de día, según el mayor estudio jamás realizado de las temperaturas de la superficie. En este estudio, un equipo de investigadores dirigido por David Easterling del Centro Nacional de Datos Climáticos de la NOAA, estudió 5400 estaciones que supervisan un 54 por ciento de la superficie terrestre del planeta. Entre 1950 y 1993, las temperaturas diurnas aumentaron a una velocidad de aproximadamente 1,5 grados F por siglo, mientras que las nocturnas se calentaron a unos 3,2 grados F por siglo.43
Otro estudio reciente estableció que las olas de calor extremo en verano han aumentado bruscamente en Estados Unidos, siendo la mayor causa las mayores temperaturas nocturnas. Y la humedad, aumentando en varios puntos porcentuales por década, está haciendo una creciente contribución. Los científicos de la NOAA, Dian Gaffen y Rebecca Ross, utilizaron el umbral de calor en el que, según estudios anteriores, aumentan bruscamente las muertes. Los dos científicos examinaron registros de las temperaturas y la humedad de 113 estaciones meteorológicas estadounidenses y descubrieron que períodos de tres días o más de semejante calor asesino aumentaron un 88 por ciento en EE.UU. entre 1949 y 1995. "Los extremos de calor veraniego tienen un mayor impacto en la salud humana que cualquier otro severo elemento en Estados Unidos," señalaron.44
En 1996, el Centro Nacional de Datos Climáticos, una división de la NOAA, publicó datos de una nueva técnica analítica que mostraba que el tiempo meteorológico en EE.UU. se ha estado haciendo más extremo.45 Examinaron registros de los últimos 80 años para identificar sequías veraniegas, temporales de lluvias torrenciales, inviernos húmedos y otro tipo de eventos de tiempo violento que se suponía que aumentarían en un mundo calentado por el efecto invernadero. Descubrieron que desde el fin de los años 70 el clima ha estado instalado en un modo invernadero, con más extremos metereológicos. El análisis estadístico mostró sólo una probabilidad de un 5%, en otras palabras, de 20 contra 1, de que el aumento en extremos metereológicos sea una fluctuación natural dentro de un clima estable. El investigador del NCDC, Tom Karl, declaró a New York Times: "Yo diría que el clima está reaccionando ante los gases invernadero."
Un nuevo estudio46 considera el porcentaje del globo que ha experimentado severas sequías o lluvias extremas de 1900 a 1995. Los números varían bastante con el paso del tiempo, pero los investigadores identificaron "un cambio particular en el carácter" que comenzó alrededor de 1980. Las sequías se están haciendo más frecuentes en sectores de Estados Unidos, Europa, África y Asia, mientras que partes de EE.UU. y de Europa se han hecho mucho más húmedas.
Particularmente implicado en secar o en anegar una mayor parte del planeta está El Niño. El calentamiento del Océano Pacífico cambia el modelo de la corriente de chorro mientras se retuerce alrededor de la Tierra. Esto da una nueva forma al flujo de las nubes y de la humedad. Durante los últimos 20 años El Niño ha ocurrido más a menudo, y con un récord de intensidad. Un análisis estadístico de los datos por Kevin Trenberth y Timothy Hear, veteranos investigadores de El Niño en el Centro Nacional de Investigación Atmosférica, concluyeron que las probabilidades de que esto suceda sólo debido a causas naturales son de 2000 contra una.47 Lo principal que podemos identificar es el calentamiento global," dice Trenberth. "Pienso que los El Niño están siendo cambiados por el calentamiento global."48
Un estudio computerizado de modelos por el Laboratorio de Dinámica de Fluidos Geofísicos de la NOAA, también suma peso a esa conclusión. Los científicos determinaron que es improbable que el calentamiento en el Océano Pacífico tropical sea únicamente el producto de ciclos naturales. "En cambio, es probable que una fuerza térmica continua, tal como el aumento en los gases invernadero en la atmósfera, haya sido responsable, por lo menos parcialmente del calentamiento observado."49
El clima es uno de los factores básicos que determinan la capacidad de plantas y animales de sobrevivir en emplazamientos particulares. Los científicos están comenzando a documentar algunos profundos efectos que el cambiante clima está causando a las poblaciones de plantas y animales.
Un estudio del ciclo anual del carbono de la Tierra puede ser la primera evidencia de que el cambio del clima está afectando "el crecimiento de las plantas en una inmensa escala espacial," dijo Pieter Tans de la NOAA. "Esto es bastante significativo."
Cada primavera las plantas en el hemisferio septentrional absorben CO2 de la atmósfera mientras crecen, suficientemente para causar que los niveles de CO2 desciendan de manera perceptible. En el invierno, las plantas y suelos en descomposición liberan CO2 a la atmósfera, de manera que el sube-y-baja de los niveles de CO2 vuelve a oscilar hacia arriba.
Charles D. Keeling de la Institución Scripps de Oceanografía y conservador de los registros más importantes del mundo de los niveles de dióxido de carbono atmosférico, encontró que desde 1964 el sube-y-baja ha estado oscilando más desenfrenadamente en cada dirección – un 20 por ciento más sobre Hawai y un 40 por ciento más sobre el Ártico. Y la primavera está comenzando antes. La caída anual del nivel de CO2 al comenzar las plantas su crecimiento primaveral sucede ahora una semana antes de lo que lo hacía hace 30 años.50
Los datos de Keeling muestran que la Tierra está, en cierto sentido, respirando más fuerte, como una persona que se encuentra bajo presión física. "Pienso que debiéramos concentrarnos en el hecho de que las plantas están siendo influenciadas por el clima en una forma que podría no tener precedentes," declaró Keeling al San Francisco Chronicle.51
Especies de plantas están migrando a elevaciones más altas en los Alpes suizos y austriacos, en los que las temperaturas han aumentado 1,25 grados F en este siglo. Científicos de la Universidad de Viena recolectaron datos sobre especies de plantas vasculares a elevaciones altas en los Alpes medios y compararon los datos modernos con registros históricos detallados de comienzos de siglo. Concluyeron que "no hay duda de que incluso un calentamiento moderado induce procesos de migración, y que este proceso está ocurriendo... el calentamiento global ya está teniendo un impacto significativo sobre la ecología de las plantas."52
En los bosques de la costa meridional central de Alaska, los veranos frescos y los inviernos fríos normalmente mantienen al escarabajo de la corteza de la pícea bajo control. Pero las temperaturas locales han aumentado tres grados F en este siglo. Y los escarabajos de la corteza de la pícea están desenfrenados, destruyendo casi todos los árboles en un área de tres millones de acres. Es una de las muertes de bosques causadas por insectos más grande en la historia de América del Norte. En los bosques del sudeste de Alaska, también se están sufriendo infestaciones de insectos, y están amenazados de derrumbe por haberse doblado la cantidad de días con vientos con intensidad de tormenta desde 1950.53
Camille Parmesan, científico de la Universidad de California en Santa Bárbara, examinó el ámbito migratorio de la mariposa Euphydrias editha y descubrió, "la indicación más clara hasta la fecha de que el calentamiento climático global ya está influenciando la distribución de las especies." La mariposa, que habita la Costa Oeste de América del Norte, se ha movido perceptiblemente hacia el norte en respuesta a temperaturas más elevadas. El estudio de Parmesan fue un gran adelanto porque fue el primero que consideró toda la zona migratoria de una especie. Estudios previos, como los de poblaciones de peces, han documentado movimientos de especies, pero han sido demasiado localizados para sacar conclusiones para poblaciones completas.54
Utilizando registros de temperaturas guardados desde 1916, científicos de la Institución Scripps de Oceanografía, detectaron un cambio dramático en 1977 hacia aguas más cálidas, de bajas sustancias nutritivas a lo largo de la costa occidental de América del Norte. Este calentamiento ha continuado hasta el presente. Simultáneamente, poblaciones de zooplancton, los comedores de plantas microscópicos que forman la base de la cadena alimenticia marina, bajaron un 70 por ciento porque las aguas más cálidas eliminaron el movimiento ascendiente de aguas más frías, ricas en sustancias nutritivas. El efecto sobre los animales superiores ha sido catastrófico. Aves marinas oceánicas en la ensenada de California del Sur han declinado un 90% desde que los censos comenzaron en 1987. La declinación a largo plazo en la pesca comercial de peces oceánicos se aceleró después del cambio en las condiciones del océano. Tres especies de abulones han virtualmente desaparecido, y la pesca permisible de especies que eran abundantes antes del cambio de temperatura ha sido rebajada un 60%. La salud de los bosques de Kelp, un hábitat vital en los ecosistemas costeros, ha sido fuertemente afectada: ahora "son sistemáticamente más pequeños y pauperizados," biológicamente empobrecidos en otras palabras, según los científicos.55
A mediados de la década del 90, científicos del Instituto de Investigación Acuática de la Bahía de Monterrey volvieron a un trecho de la playa rocosa entre-mareas que fue estudiada en los años 30. Querían ver qué había sucedido con las poblaciones de 45 especies de lapas, percebes, anémonas, quitones y estrellas de mar. Encontraron un "cambio profundo en la estructura de las comunidades." En los últimos 60 años el agua costera había aumentado su temperatura, en promedio 1 grado F, con máximos en verano de hasta 4 grados F. Ocho de nueve especies que prefieren las aguas más cálidas del sur, aumentaron en el lugar. Cinco de ocho que prefieren un hábitat más frío al Norte, declinaron. En total el hábitat de 32 especies ha sido alterado.56 Conclusión
Una evaluación sobria y desapasionada de la evidencia resultante de una amplia gama de disciplinas científicas, lleva a una conclusión convincente: El calentamiento global está aquí y la humanidad lo está impulsando.
La realidad del calentamiento global es un peligro claro y presente para la seguridad global y el bienestar de miles de millones de personas en todo el planeta. La extinción acelerada de especies y la obliteración por la subida del mar de naciones enteras situadas a baja altura, así como la inmensa disrupción política y económica de las vidas de casi todas las naciones, es la perspectiva.
La crisis del clima global es una amenaza tan grave como cualquier amenaza militar que jamás hayamos enfrentado, y debemos reaccionar de la misma manera. Como hacemos típicamente cuando nos fuerzan a una batalla militar, debemos movilizar una inmensa aplicación de recursos contra el calentamiento global –dinero, tecnología y energía humana—y desplegarlos estratégicamente para obtener el máximo efecto. Sólo a través de una transición rápida de los combustibles fósiles a fuentes de energía limpia, y de la preservación y restauración de los bosques del globo, podemos detener la acumulación de gases invernadero que nos pone a todos en peligro.
Escribiendo recientemente en la apreciada revista científica Nature57, 11 científicos examinaron la velocidad a la que hay que disponer de fuentes de energías libres de carbono, para estabilizar la atmósfera en el siglo 21 a diversas concentraciones de dióxido de carbono (CO2). Para que haya estabilización, señalan, los combustibles fósiles deben ser reducidos, al mismo tiempo que la energía mundial se expande rápidamente al crecer las economías ricas y al industrializar los países en desarrollo. Se estima que la utilización total de energía primaria doblará de unos 10 teravatios (TW) en 1990 a 20 TW cerca de 2020.
Estabilizar el nivel de CO2 en la atmósfera a los niveles actuales o menos, parece un objetivo prudente, considerando que los daños económicos del calentamiento global ya parecen bastante serios, y que el calor seguirá aumentando después de que los niveles de contaminación por el efecto invernadero se asienten. Para hacerlo, los científicos estiman que necesitaremos suministrar cerca de la mitad de nuestra energía utilizando fuentes libres de carbono dentro de 20 años, el equivalente de todo el uso mundial de energía en 1990, y virtualmente todo el uso de 30 TW de energía esperado para el año 2050.
"Este pasado siglo," escriben los científicos, "el desarrollo acelerado de la tecnología de la investigación de tiempos de guerra y de la posguerra, produjeron la aviación comercial, el radar, los chips de ordenador, el láser e Internet, entre otras cosas. La investigación, el desarrollo y la comercialización de tecnologías de energía primaria libres de carbono, capaces de suministrar de 10 a 30 teravatios para mediados del siglo 21 debieran requerir esfuerzos, tal vez internacionales, realizados con la urgencia del Proyecto Manhattan, o del programa espacial Apolo... el efecto potencialmente adverso de la humanidad sobre el clima de la Tierra, podría estimular nuevas industrias en el siglo XXI, como lo hicieron la Segunda Guerra Mundial y la "guerra fría" en este siglo."
Toda la gente se beneficiaría si ponemos nuestras sociedades y economías sobre una base ecológicamente sana. Todos perderán si no los hacemos. Tal vez el mayor desafío en la historia de la civilización, la crisis del clima global, nos llama a la acción – decisivamente y sin demora.
Los autores desean agradecer a Tony Haske por su invaluable ayuda en la investigación y a los científicos que revisaron la exactitud este trabajo, especialmente al Dr. Richard Gammon, científico especializado en el estudio de la atmósfera en la Universidad de Washington, al Dr. Jim Kerstetter, Científico Jefe en el Programa Energético de la Universidad del Estado de Washington y al Dr. David Lashof, científico adjunto en el Consejo de Defensa de los Recursos Naturales.


1 "Record Year for Weather-Related Disasters," Worldwatch Institute, Vital Signs Brief 98- 5 by Janet N. Abramovitz and Seth Dunn, November 27 1998.
2 Climate Change 1995 -The Science of Climate Change, Contribution of Working Group I to the Second Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, p325.
3 IPCC First Assessment Report: Overview and Policymaker Summary, Intergovernmental Panel on Climate Change, August 1990, p30.
4 Nature, v364, July 29 1993. p.407-11.
5 Climate Change 1995 -The Science of Climate Change, Contribution of Working Group I to the Second Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press.
6 Climate Change 1995 - The Science of Climate Change, p37.
7 Nature, v382, July 4 1996, p39-46.
8 Nature, v382, July 4 1996, p27.
9 Science, v273, July 5 1996, p34.
10 "1998 Global Surface Temperature - Highest by a Wide Margin According to WMO Annual Statement on the Global Climate," December 17, 1998, World Meteorological Organization webpage (http://www.wmo.ch/index.html). See also National Climatic Data Center, "Climate of 1998 through October ... Past 18 Months have either tied or broken that month's previous record" (http://www.ncdc.noaa.gov/ol/climate/research/1998/oct/oct98.html#months).
11 "1998 Global Surface Temperature - Highest by a Wide Margin According to WMO Annual Statement on the Global Climate," World Meteorological Organization.
12 "Earth Temperature in 1998 Is Reported at Record High," New York Times, Dec.
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13 "Global Temperature Trends: 1998 Global Surface Temperature Smashes Record." NASA Goddard Institute for Space Studies website (http://www.giss.nasa.gov/research/observe/surftemp).
14 Science, v282, November 27, 1998, p1676-9; and "New Analysis of Global Temperature: Year-to-Year Correlations Reveal Human Fingerprint," National Center for Atmospheric Research release, November 26 1998.
15 Nature, v392, April 23 1998, p779-87.
16 "Scientists Find Further Global Warming Evidence in Temperature Reconstruction Study," National Science Foundation Press Release 98-22, April 22 1998.
17 "20th Century Global Warming Unprecedented, NOAA Scientist Reports," National Oceanic and Atmospheric Administration press release, December 7 1998; based on findings presented by Jonathan Overpeck at the fall meeting of the American Geophysical Union.
18 Science, v282, October 9 1998, p279-81.
19Nature, v394, August 13 1998, p661-4.
20 New find points to global warming, UPI, Aug. 12 1998
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23 Journal of Geophysical Research, v103, No.A9, September 1 1998, p20775-87.
24 Nature, v 369, May 9 1994, p48-51.
25 Climate Change 1992: The Supplementary Report to the IPCC Scientific Assessment, Report Prepared for the IPCC by Working Group I, Cambridge University Press, p158.
26 "World's Glaciers Continue to Shrink, According to New CU-Boulder Study," University of Colorado, May 26, 1998.
27 Photogrammetric Engineering and Remote Sensing, v56, No. 6, 1993, p1017- 22.
28 Nature, v383, 1996, p152-5.
29 Ellen Mosely Thompson, et al., "Glaciological evidence of recent environmental changes," presented at annual meeting of the Association of American Geographers, Fort Worth, Texas. April 3, 1997.
30 "World's Glaciers Continue to Shrink, According to New CU-Boulder Study," University of Colorado, May 26, 1998.
31 "World's Glaciers Continue to Shrink, According to New CU-Boulder Study," University of Colorado, May 26, 1998.
32 Climate Change 1995 -The Science of Climate Change, p29-30.
33 Science, v278, November 14 1997, p1251-6.
34 Nature, v387, June 26 1997, p897-900.
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36 Large Antarctic ice shelf disintegrating, Environmental News Network, April 17, 1998.
37 Nature, v391, February 19 1998, p778-80.
38 Glenn Juday, "Observed Climate Change in Alaska: The Early Consequences of Global Warming," US Global Change Research Program Seminar Series, Dec 8 1997.
39Nature, v361, Feb 11 1993, p520-3.
40 George W. Kling, Carbon Balance in Arctic Regions: The Role of Lakes and Streams, American Geophysical Union, December 18, 1996 national meeting, pF257.
41 Climate Change 1995 - Impacts, Adaptations and Mitigation of Climate Change: Scientific-Technical Analyses, Contribution of Working Group II to the Second Assessment Report of the Intergovernmental Panel on Climate Change. Cambridge University Press, 1996, p8
42 Nature, v386, April 17 1997, p665-6.
43 Science, v277, July 18 1997, p364-7.
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45 Bulletin of the American Meteorological Society, v77, February 19 1996, p279- 92.
46 Geophysical Research Letters, v25, no17, September 1 1998, p3367-70.
47 Geophysical Research Letters, v23, no1, Jan 1 1996, p57-60.
48 Patrick Mazza, El Niño's Growing Ferocity: Ocean in the Greenhouse?, Atmosphere Alliance Special Report, December 1997.
49 Journal of Climate, v11, September 1998, p2273-94.
50 Nature, v383, July 11 1996, p146-9.
51 Spring Blooms Earlier, Lasts Longer, San Francisco Chronicle, July 11 1996.
52 Nature, v369, June 9 1994, p448.
53 Glenn Juday, "Observed Climate Change in Alaska: The Early Consequences of Global Warming," US Global Change Research Program Seminar Series, Dec 8 1997.
54 Nature, v382, August 28 1996, p765-6.
55 Science, v281, July 10 1998, p210-17.
56 Science, February 3 1995, p672-4.
57 Nature, v395, October 29, 1998, p881-4.


Título original: Global warming is here
(The scientific evidence)
Autores: Patrick Mazza y Rhys Roth
Traductor: Germán Leyens
Revisado por: Manuel Valdés

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